jueves, 3 de agosto de 2017

Una crítica marxista a las formas de lucha usadas para destruir el capitalismo según el anarquismo


«En lo concerniente a las formas de lucha usadas para destruir el capitalismo, hay divergencias entre los anarquistas. Pero esta divergencias no significa un cambio en la esencia anarquista sobre sus puntos de vista. Algunos anarquistas piensan que la burguesía puede ser derrocada a través de acciones «revolucionarias» aisladas. En su opinión, estas acciones pueden ser llevadas a cabo por pequeños grupos de determinados individuos, como por ejemplo los grupos de la llamada «oposición extraparlamentaria», o por las aisladas y conspirativas guerrillas urbanas. Otros defienden el terror individual, pensando que, asesinatos individuales o colectivos, secuestros de personas, sabotajes, etc. son los medios más efectivos de conseguir su objetivo. Basándose en sus principios, los grupos anarquistas de varios países deciden aplicar esto a una actividad práctica. La experiencia nos muestra que sin embargo estas acciones pese a ser audaces y espectaculares, no cambian la situación. Por el contrario, ellas dificultan la revolución porque puede crear muy peligrosas ilusiones en elementos políticos inmaduros en lo concerniente a lo efectividad del terror individual y colectivo, de los movimientos desorganizados y espontaneístas. Hay anarquistas quienes aún consideran como cierta la vieja tesis anarquista de que la huelga general es el arma suprema de destrucción del capitalismo, una tesis que hace largo tiempo fue expuesta por Marx y Engels. Se ha probado en la teoría y la práctica que el capitalismo no se eliminará de la faz de la tierra por ningún tipo de huelga, solo será eliminado bajo los medios de la revolución proletaria». (Bujar Hoxha; El anarquismo como teoría y práctica contrarrevolucionaria, 1972)

Anotación de Bitácora (M-L):
Para ver más ejemplos y críticas a los grupos que han sido influenciados por la visión del anarquismo:

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Por qué la socialdemocracia debe declarar una guerra resuelta sin cuartel a los socialistas-revolucionarios?; Lenin, 1902


«1) Porque la corriente de nuestro pensamiento social conocida por el nombre de «socialista-revolucionaria» se aparta, y se ha apartado en realidad, de la única teoría internacional del socialismo revolucionario existente en la actualidad, es decir, del marxismo. En la gran división de la –socialdemocracia internacional en oportunista –también «bernesteniana»– [1] y revolucionaria, dicha corriente ha ocupado una posición entre dos sillas, completamente indeterminada e imperdonablemente ambigua, y, basándose solo en la crítica burguesa-oportunista considera el marxismo «debilitado» (vestnik Russkoi Revoliutsii, N.2, pág. 62) [2], comprometiéndose por su parte a «revisarlo» de nuevo a su manera y no haciendo nada para llevar a cabo este amenazador compromiso.

2) Porque la corriente socialista-revolucionaria se rinde impotente ante la orientación dominante en el pensamiento social-político ruso, que debe ser denominada liberal-populista. Repitiendo el error de «La Voluntad del Pueblo» [3] y de todo el viejo socialismo ruso en general, los socialistas-revolucionarios no ven el alejamiento pleno y la contradicción interna de esta orientación, y limitan su obra independientemente en la esfera del pensamiento revolucionario ruso a la simple anteposición de la frase revolucionaria al antiguo testamento de la sabiduría liberal-populista. El marxismo ruso ha minado por primera vez las bases teóricas de la orientación liberal-populista, ha puesto al desnudo su contenido de clase burgués y pequeño burgués, ha llevado y lleva una guerra contra ella, sin turbarse por el paso de un montón de marxistas críticos –oportunistas– al campo de los enemigos. Pero los socialistas-revolucionarios han ocupado y ocupan en toda esta guerra una posición –en el mejor de los casos– de neutralidad hostil, sentándose nuevamente entre dos sillas, entre el marxismo ruso –del que no han adoptado más que mezquinos fragmentos– y la casi-socialista orientación liberal-populista.

3) Porque lo socialistas-revolucionarios, a causa de su indicada carencia total de principios en las cuestiones del socialismo internacional y ruso, no comprenden o no reconocen el único principio verdaderamente revolucionario de la lucha de clases. No comprenden que en la Rusia actual solo puede ser efectivamente revolucionario y verdaderamente socialista el partido que funda el socialismo con el movimiento obrero ruso, que engendra, cada vez con mayor fuerza y amplitud, el capitalismo ruso en desarrollo. La actitud de los socialistas-revolucionarios con respecto al movimiento obrero ruso fue siempre de espectador diletante y cuando, por ejemplo, este movimiento enfermo de «economicismo» [4] –a consecuencia de su desarrollo extraordinariamente rápido–, los socialistas-revolucionarios se alegraban por un lado, con motivo de los errores de los hombres dedicados a la nueva y difícil s tarea de despertar a las masas obreras y, por otro lado, ponían barreras al marxismo revolucionario, que llevó y culminó victoriosamente la lucha contra el economismo. La actitud ambigua ante el movimiento obrero conduce inevitablemente al apartamiento real de él y, a causa de este apartamiento, el partido de los socialistas-revolucionarios carece de base social alguna. No se apoya en ninguna clase social, pues no puede llamar clase a grupo de intelectuales volubles que denominan «amplitud» a su ambigüedad y carencia de principios.

4) Porque desdeñando la ideología socialista y queriendo apoyarse a un tiempo y por igual en la intelectualidad en el proletariado y en el campesinado, el partido de los socialistas-revolucionarios lleva inevitablemente con ello –independientemente de su voluntad– a la esclavización política e ideológica del proletariado ruso por la democracia burguesa rusa. La actitud de desdén por la teoría y de evasivas y vacilaciones en cuanto a la ideología socialista, hace ineluctablemente el juego a la ideología burguesa. La intelectualidad y el campesinado rusos, como capas sociales, comparados con el proletariado no pueden ser apoyo más que del movimiento democrático-burgués. Esta no es solo una consideración que se desprende obligatoriamente de toda nuestra doctrina –según la que, por ejemplo, el pequeño productor es solamente revolucionario en la medida que rompe todos sus lazos con la sociedad de economía mercantil y el capitalismo abraza el punto de vista del proletariado–, no, es además un hecho indudable que comienza a manifestarse ya. Y, en el momento de la revolución política y al día siguiente de dicha revolución, este hecho se manifestara irremisiblemente con una fuerza mucho mayor. El social-revolucionarismo es una de esas manifestaciones de la inconsistencia ideológica pequeño burguesa y de la vulgarización pequeño burguesa del socialismo con la que la social-democracia debe llevar y llevara siempre una guerra resuelta.

5) Porque las propias reivindicaciones programáticas prácticas que los socialistas-revolucionarios han llegado ya a, no diré plantear, sino solo esbozar, han descubierto con toda evidencia el gran daño que acarrea en la práctica la carencia de principios de esta corriente. Por ejemplo, el programa agrario mínimo, bosquejado en el N. 8 de Revoliutsionnata Rossia [5] –¿puede que fuera mejor decir: dispersado entre las trilladas premisas de nuestro populismo?–, primero desorienta al campesinado, prometiéndole como «mínimo» la socialización de la tierra, y a la clase obrera, inculcándole una noción completamente falsa del verdadero carácter el movimiento campesino, tan frívolas promesas no hacen más que comprometer al partido revolucionario en general y, en particular, a la doctrina del socialismo científico sobre la socialización de todos los medios de producción como nuestro objetivo final. Segundo, planteando en su programa mínimo el apoyo y desarrollo de las cooperativas, los socialistas-revolucionarios se apartan por completo del terreno de la lucha revolucionaria y rebajan su sedicente socialismo al nivel del más adocenado reformismo pequeño burgués. Tercero, rebelándose contra la exigencia de la socialdemocracia de destruir todas las trabas medievales, que atan a nuestra comunidad, encadenan al campesino al «nadiel» [6], le privan de la libertad de movimiento y condicionan inevitablemente su estado de humillación estamental, los socialistas-revolucionarios han mostrado con ello que no han podido resguardarse incluso de las doctrinas reaccionarias del populismo ruso.

martes, 1 de agosto de 2017

El revisionismo soviético; Enver Hoxha, 1981


«El revisionismo soviético ha sido y continúa siendo la corriente más peligrosa del revisionismo moderno. Conserva más que ninguna otra variante revisionista las máscaras socialistas y la fraseología leninista a fin de encubrir la actual realidad capitalista en la Unión Soviética y su política exterior imperialista y agresiva. Es un revisionismo que ha usurpado el poder en un Estado que representa una gran potencia y que cuenta con grandes medios y posibilidades de ejercer su influencia en el mundo, de actuar en numerosas direcciones y en grandes proporciones.

Al igual que las demás corrientes revisionistas, el revisionismo jruschovista tiene su propio proceso de nacimiento y desarrollo, hasta llegar a la forma actual de un completo revisionismo, que deforma todas las cuestiones de la teoría marxista y de la práctica socialista. En tanto que fenómeno social, el revisionismo jruschovista tiene también sus raíces y causas ideológicas, sociales e históricas.

El Partido del Trabajo de Albania ha hecho un profundo análisis marxista de estas causas. Sobre la base de este análisis ha extraído conclusiones y ha adoptado una serie de medidas para cerrar el paso al surgimiento de tal fenómeno regresivo en nuestro país. Pero debemos profundizar continuamente en este problema a fin de que el revisionismo no pase jamás en Albania.

Desde el comienzo el grupo de Jruschov se planteó como objetivo principal liquidar la dictadura del proletariado, minar las bases de la sociedad socialista, introducir a la Unión Soviética en el camino capitalista y transformarla en una superpotencia imperialista. Ahora todos somos testigos de esta profunda transformación contrarrevolucionaria que se ha producido en la Unión Soviética. Solo la burguesía y el imperialismo la presentan como un país comunista. Al presentar a la Unión Soviética capitalista de hoy como un país socialista, pretenden desacreditar al marxismo-leninismo y al verdadero socialismo.

El revisionismo jruschovista es la ideología y la política del capitalismo de Estado que domina toda la vida del país. El retroceso de la Unión Soviética al capitalismo no podía sino tener sus propias peculiaridades y el régimen capitalista no podía sino asumir allí formas específicas. Estas peculiaridades y formas son determinadas por el hecho de que el capitalismo fue restaurado allí como consecuencia del derrocamiento del socialismo, como un proceso regresivo, diferente al del capitalismo de tipo clásico que llega tras el derrocamiento del régimen feudal, como un proceso progresivo.

La peculiaridad fundamental de esta clase de capitalismo es que se mantienen en el numerosas formas socialistas de propiedad, de organización y dirección, pero su contenido ha cambiado radicalmente. Los medios de producción en la Unión Soviética son hoy en realidad propiedad capitalista estatal o colectiva, porque son utilizados en interés de la nueva clase burguesa que detenta el poder, por ser precisamente esta clase la que se apropia del trabajo de los obreros y los campesinos.

Las antiguas leyes, tradiciones y prácticas fueron sustituidas por otras nuevas, que dejan las manos libres a la burocracia del Estado y del partido para expresar e imponer sin trabas su propia voluntad. Las nuevas competencias que ella adquirió sobre la base de las reformas económicas, fueron aprovechadas para garantizar y ampliar los ingresos y los privilegios de las diversas castas dirigentes, para conservar el poder y defenderse del descontento y las revueltas de la clase obrera y del resto de las masas trabajadoras.

lunes, 31 de julio de 2017

Alabar la vía revisionista china bajo la excusa de que no había análisis marxista-leninistas sobre la revolución en los países coloniales y semicoloniales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

IIº Congreso de la Internacional Comunista de 1920

«La debilidad de Mao del PCCh desde su creación fue su incapacidad para romper de forma tajante con los modos de pensamiento premarxistas e idealistas pertenecientes a la China antigua. (...) En China, no sólo el aspecto de la aparición del marxismo ha sido subestimado, sino que esta desviación ha sido teorizada con el pretexto de tener en cuenta particularidades nacionales. La sinisación del marxismo-leninismo consistió en pretender apoyarse en las especificidades nacionales para justificar las desviaciones de los principios del marxismo-leninismo, ellos realizaron esta labor al pretender combatir el «dogmatismo» presentándose como modelo para el «tercer mundo», al pretender oponerse al «mecanismo» para inscribirse en la continuidad de las filosofías chinas premarxistas». (Círculo Henri Barbusse; Reflexiones sobre el maoísmo, 2005)

Stalin confesaba enojado a Mólotov, que el principal defecto del PCCh era no comprender ni aplicar los consejos y análisis de la Internacional Comunista:

«Desfortunadamente, no tenemos un Partido Comunista real o, si se quiere ver así, auténtico en China... ¿En qué consiste el actual comité central del Partido Comunista Chino (PCC)? En nada más que una «amalgama» de frases vagas juntadas aquí y allí, sin ningún principio o hilo conductor. No quiero ser demasiado exigente con el Comité Central del PCCh. Ya sé que no puede ser demasiado exigente con ellos. Sin embargo, esta es una demanda muy simple: cumplir con las directrices de la Internacional Comunista (IC). ¿Se han cumplido estas directrices? No. No hay un sólo marxista en el Comité Central capaz de entender... las bases sociales de los eventos que están ocurriendo ahora. (...) El PCCh a veces parlotea sobre la hegemonía de proletariado. No obstante, el PCC no tiene ni idea –literalmente, ni idea– de lo que es la hegemonía. Por este motivo no se cumplen las directrices de la IC. Es por esto por lo que ahora creo que la cuestión del partido es la principal cuestión de la revolución china». (Carta de Iósif Stalin a Vyacheslav Mólotov, 9 de julio de 1927)

Stalin dedicó toda una serie de escritos sobre la situación de la revolución china y sus tareas, análisis que se mostrarían completamente ciertos. Véase algunas recopilaciones de Stalin: «Sobre la revolución china, escritos de 1926-1927».

Los defectos que luego se harían notorios en el maoísmo, en realidad provenían de los errores de las diferentes direcciones del PCCh. 

jueves, 27 de julio de 2017

Los ideólogos de la iglesia y la burguesía hablando sobre la mujer

Tomás de Aquino, Napoleón, Nietzsche y Freud

«Disculpad si me alejo algo del tema que tratamos, pero lo hago expresamente, para entrar en él. El sistema capitalista de la sagrada propiedad privada, de la explotación del hombre por el hombre, de la esclavitud económica» y espiritual del hombre, ha pesado sobre todos, pero, especialmente y con mayor brutalidad, sobre la mujer. La mujer fue la primera esclava, lo era ya antes, de que el esclavismo apareciera en la humanidad. Durante toda la historia, sin entrar en la prehistoria, ya sea en la época de la civilización helénica, en la romana, en el medioevo, en la época del Renacimiento, en la moderna, o en la «refinada civilización» contemporánea burguesa, la mujer ha sido y es el ser humano más esclavizado, oprimido, explotado y desudado en todos los sentidos. Las leyes, las costumbres, religión, el sexo, masculino la oprimen la mantienen bajo su yugo.

«El primer antagonismo de clases en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer, en la monogamia, y la primera opresión clasista coincide con la esclavitud del sexo femenino por el masculino». (Friedrich Engels; El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, 1884)

«Descubrí que la mujer es más amarga que la muerte», dice en alguna parte el Eclesiastes. San Juan Crisostomo tenía otra opinión. Decía: «Entre las bestias, más feroces, no hay otra más dañina que la mujer». Santo Tomás de Aquino, el teólogo filósofo, uno de los filósofos dominantes del oscurantismo medieval, pensaba y profetizaba que: «El destino de la mujer es vivir bajo el yugo del hombre», y por último, para terminar con estas citas bárbaras. «La naturaleza ha hecho a las mujeres nuestras esclavas», ha dicho Napoleón.

martes, 25 de julio de 2017

La teoría de los «tres mundos» y la política exterior contrarrevolucionaria de Mao; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En 2013 sacamos a la luz la traducción, hasta entonces inédita al castellano, de Vincent Gouysse de la obra: «Comprender las divergencias sino-albanesas» de 2004. Un documento que explica a la perfección algunas de las diferencias entre los marxista-leninistas albaneses y los revisionistas chinos; desgajando los motivos de su distanciamiento hasta el final desenmascaramiento del maoísmo como una variante más del revisionismo. 

Olarieta, seguidor de las tesis del Partido Comunista de España (reconstituido), ofendido por la abrumadora evidencia de pruebas contra Mao y sus traiciones manifiestas, intentó defender a Mao desde sus medios diciendo que por ejemplo su tercermundismo es una invención nuestra:

«Bitácora (M-L) imputa a Mao la búsqueda del camino medio, las zonas intermedias –la teoría de los tres mundos– y el equilibrio-convivencia entre clases antagónicas en la construcción del socialismo, lo cual sería una forma de idealismo». (Juan Manuel Olarieta; El pensamiento filosófico de Mao Zedong, 23 de marzo de 2015)

Pero Olarieta solo intenta negar con argumentos burdos lo que la historia y la documentación hace tiempo que avaló: que Mao fue un «tercermundista».

El capítulo no será sino una prueba más de lo que hemos afirmado siempre: que la llamada «teoría de los tres mundos» fue puesta en práctica por el Partido Comunista de China (PCCh) mucho antes de ser anunciada oficialmente en 1974. 

¿Cómo afectó el paulatino desgaste y la decadencia económica del socialimperialismo a los países que dominaba económicamente y que estaban bajo su influencia política?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Debido a la necesidad de modernizar sus tecnologías, su maquinaría y armamento, la URSS se fue integrando cada vez más en el sistema capitalista mundial, y con ello incluimos una dependencia de él:

«En el plano económico, estos intereses capitalistas dirigidas a la máxima ganancia expresa, por una parte, las necesidades económicas del Occidente capitalista para aligerar la carga de la crisis mediante la descarga de sus consecuencias sobre los mercados y los pueblos del Oriente revisionista. Por otra parte, estos intereses son expresiones de las necesidades económicas de la Unión Soviética con el fin de construir y modernizar su potencial económico-militar como una superpotencia sin pérdida de tiempo, mediante el aprovechamiento de los equipos más avanzados y la tecnología y la disposición medios económicos y materiales de los monopolios y los viejos Estados imperialistas. Los revisionistas soviéticos presentan su integración no disimulada en el capitalismo mundial como una «aplicación creativa de las enseñanzas leninistas sobre las relaciones entre los Estados con diferentes sistemas sociales». El marxismo-leninismo no descarta las relaciones económicas con el exterior ni propone la autarquía y el autoaislamiento. Sin embargo, está en contra de la aplicación de los principios y métodos de estas relaciones capitalistas y por otra parte, no puede conciliar la integración de un país, que dice ser socialista, en la economía capitalista mundial. El fortalecimiento de los eslabones de la economía soviética con Occidente se acompaña con una cada vez mayor extensión de las relaciones no mercantiles, encaminadas a conseguir créditos y la tecnología de Occidente a cambio de materias primas y productos terminados. Estas relaciones, que van desde los llamados acuerdos de compensación y cooperación productiva para la creación de empresas conjuntas capitalistas-revisionistas, dan lugar a la fusión de los ciclos de la reproducción del capital de ambas partes en un solo movimiento complejo, elementos importantes de que ya no puede funcionar de forma independiente. Estos nuevos enlaces, que supone el desarrollo a gran escala, especialmente en la década de los 70, y completó la integración de la economía de la Unión Soviética y sus satélites en el sistema capitalista mundial. La prensa soviética admite que ahora hay unas 400 empresas conjuntas del Este-Oeste y más de 1.300 «acuerdos de compensación» que están en funcionamiento sólo en Europa. (...) A principios de 1979, más de 600 de los principales complejos económicos del gas, química, petroquímica, carbón, hierro, papel y celulosa, industria de metales ferrosos y no ferrosos en la Unión Soviética estaban trabajando para proporcionar al Oeste una «compensación», que asciende en porcentajes entre un 30 y un 60 por ciento de su producción anual, de la tecnología y créditos recibidos. (...). Los países capitalistas desarrollados controlan el 30 por ciento del comercio exterior de la Unión Soviética, que en los últimos cinco años se ha incurrido en un déficit en el comercio con ellos en más de 10 mil millones de rublos». (Fatos Nano; La completa integración de la economía soviética en la economía capitalista mundial, 1981)

Esta situación era similar en todos los países del bloque revisionista soviético, es decir bajo la influencia del socialimperialismo soviético:

«La integración de los países miembros del CAME en la economía capitalista mundial incluye todo el sistema de las relaciones económicas entre los monopolios privados y estatales del Occidente capitalista y los monopolios estatales de los países revisionistas, de las operaciones de compra-venta simples para la creación de empresas conjuntas en las esferas de la producción, los servicios y la circulación. La prensa revisionista soviética admite que la mitad de los 800 más grandes monopolios multinacionales de Occidente tienen relaciones regulares con los países de la llamada familia socialista». (Fatos Nano; La completa integración de la economía soviética en la economía capitalista mundial, 1981)

Ya explicamos anteriormente, que el caso de los acercamientos de los países capitalistas-revisionistas bajo influencia soviética a los imperialismos occidentales, eran debido a que este era un modo de meter presión a Moscú y renegociar luego unos mejores términos en materia política o económica; ya que la URSS no podía satisfacer todas las necesidades que los países imperialistas occidentales si podían; y porque en muchas ocasiones era un intento abierto de cambiar de tutelaje imperialista, ya que las potencias imperialistas empezaban a ofrecer mejores posibilidades para el desarrollo económico que la URSS en decadencia.

Para los años 80 la situación era insostenible para el socialimperialismo soviético y los países incluidos en su esfera de influencia:

«El primero se había vuelto dependiente de las tecnologías avanzadas de sus competidores imperialistas, mientras que sus «países talleres» sufrían de la creciente competencia que fue ocupada por los «países talleres» de sus competidores imperialistas, en particular los del Sudeste de Asia. Todos ellos estaban muy endeudados con los países imperialistas y debían rendir cuenta ante el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

En 1981, el volumen de las deudas contraídas por los países revisionistas con los países imperialistas occidentales ascendía a más de 80 mil millones de dólares:

«La situación es tan crítica en algunos países, entre ellos Polonia y Rumanía, que ya no son capaces de pagar los intereses de sus préstamos y han pedido a la burguesía nuevos préstamos para pagar éstos, extendiendo los plazos de pago para no declarase insolventes. En cuanto a la Unión Soviética, frente a las demandas de la burguesía monopolista internacional para el rembolso de sus préstamos y el pago de sus intereses, no le dejó otra solución que vender sus reservas de oro, platino y diamante en el mercado mundial. Concediendo estas ayudas y créditos a los países revisionistas, la burguesía internacional se asegura considerables ganancias económicas y políticas. Encuentra así nuevos mercados en tiempos de crisis, despacha la existencia de sus mercancías y aumenta sus capitales. Si en 1979, los países revisionistas pagaron a los acreedores occidentales cerca de 5 mil millones de dólares en intereses, para 1980 esta suma alcanzó los 7 mil millones de dólares y actualmente está cerca de los 8,5 mil millones de dólares». (Hasan Banja y Lulëzim Hana; La degeneración del Consejo de Ayuda Mutua Económica en una organización capitalista, 1984)

¿A qué se debió esto? ¿A dónde le llevó esta situación al bloque revisionista soviético?:

«Era inevitable en las condiciones de la producción de mercancías, que todos los sectores industriales cuya productividad quedaran a la zaga de sus competidores eventualmente declinarían. De ahí la desintegración del bloque soviético revisionista y la desindustrialización de los países de Europa del Este cuando los revisionistas permitieron el libre flujo de capital extranjero. La contrarrevolución burguesa en la Unión Soviética se efectuó desde los años 50, pero el potencial industrial y técnico de un inmenso país dotado de una poderosa industria de producción de medios de producción heredado del período socialista, así como la transformación de estos sectores en sector capitalista monopolista de Estado empujaron a la neo-burguesía nomenklaturista a transformar a la Unión Soviética en una potencia imperialista de rango internacional, pretendiendo establecer y extender sus zonas de influencia. Al no poder desalojar de sus posiciones imperialistas a su competidor principal, se basó en un extenso potencial económico interno y externo en el dominio comercial como en el de las inversiones, el socialimperialismo soviético empezó desde mediados de los 70 una fase de decadencia relativa, que se agravó paralelamente con el aflujo masivo de capitales en los países dependientes incluidos en la esfera de influencia del imperialismo estadounidense – América del Sur y Central, Asía del Sur– cuyos productos competían ferozmente con los países-talleres del Consejo de Ayuda Económica Mutua, donde el nivel de los salarios era notablemente más elevado. Frente a este derrumbamiento económico creciente, los dirigentes revisionistas fueron conducidos a considerar la apertura total de la economía de la Unión Soviética y los países de Europa del Este frente al mercado mundial, tanto en el área comercial como en el de las inversiones, con la esperanza de atraer ingenuamente, inversiones extranjeras. (...) Se estaba ignorando los resultados de la acción devastadora del libre juego de la ley del valor. La Unión Soviética socialimperialista, debilitada, se convirtió en una semicolonia. Como tal, ella tuvo que plegarse a los caprichos de los inversores extranjeros para atraerlos; para ello tenía que bajar las barreras proteccionistas. El abandono de las medidas proteccionistas burguesas evidentemente precipitó y agravó la catástrofe económica y social a final de los 80». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)